martes, 14 de enero de 2014

Comunicación entre hormigas... una cuestión de química.

A menudo paseando por cualquier lugar, (sea por el campo o la ciudad), nos encontramos con unos seres que pasan desapercibidos salvo si prestamos especial atención a los detalles más pequeños. Se trata sin lugar a dudas de unos expertos a la hora de buscarse la vida y de hecho la clave de su éxito reside en el trabajo en equipo que continuamente llevan a cabo. Hablamos por supuesto de las hormigas, insectos sociales cuyo número de especies se estima en unos 20.000 y que llegan a vivir en colonias agrupadas en hormigueros de hasta 300 millones de individuos... sí sí... 300 millones de individuos por hormiguero "menuda megalópolis hormiguil". 

Megalópolis natural. Fuente
Si lo comparamos con la ciudad "humana" más poblada del mundo (Tokio, con unos 34 millones de habitantes), es probable que seamos capaces de hacernos una mínima idea de la inmensidad a la que nos referimos. Pues bien, a pesar del gran número de insectos que aparecen formando parte de esta comunidad y que al observar un hormiguero de cerca da la impresión de ser algo caótico, existe un perfecto orden y equilibrio respecto a las labores que desempeña cada uno de sus miembros. Así que para mantener este orden se hace necesario desarrollar una serie de estrategias que permita una comunicación lo suficientemente efectiva y facilite este gran trabajo.

Organizando su trabajo. Fuente
La forma más común de comunicación entre hormigas se realiza mediante sustancias químicas volátiles y también mediante sustancias solubles. Si estas sustancias son utilizadas para comunicarse con otros miembros de la misma especie se denominan "feromonas", si las sustancias producidas son utilizadas por otras especies para beneficiarse nos encontramos ante las "kairomonas", mientras que si las sustancias perjudican a otras especies, hablamos de "alormonas". Las hormigas mediante diferentes glándulas exocrinas producen y almacenan feromonas, secretándolas al exterior de forma controlada. Estos olores son percibidos por los insectos a través de sensilas o células receptoras especializadas en las antenas, extremadamente sensibles a las feromonas. 

Intercambiando noticias. Fuente: Foto de autor.
Feromonas de Alarma

Estas feromonas de alarma son producidas en las glándulas mandibulares, siendo altamente volátiles y dispersándose con rapidez en el aire a una distancia relativamente grande, (unos 60 cm), de forma que se alerta a las compañeras de algún posible peligro. Se produce una reacción en cadena de modo que la primera obrera que detectara la señal del invasor mediante esta feromona, puede a su vez secretarla, llegando a alertarse a toda la colonia en cuestión de segundos. Para rizar el rizo, además de alertar del peligro e incluso orientar sobre el lugar del que procede, se puede indicar la distancia relativa a ese lugar. Por ejemplo la hormiga tejedora Oecophylla longinoda presenta feromonas con al menos 4 componentes activos, uno de ellos el "hexanal", que alarma a las obreras, otro el 1-hexanol, que acelera el movimiento angular y ayuda a orientarla a la fuente de emisión de feromona, mientras que la 3-undecanona y 2 butyl-2-octenal, induce a las hormigas a morder. Cada una de estas sustancias difunde a diferentes velocidades en el aire produciendo así una cadena de reacciones coordinadas que consiguen controlar un posible enemigo como sería una hormiga invasora.

Oecophylla, (La unión hace la fuerza). Fuente
Feromonas de Reclutamiento

Esta feromona es producida por las glándulas localizadas en el extremo posterior del abdomen, aunque también se conocen casos en los que es segregada por glándulas existentes en las patas. Esta feromona se deposita en el suelo para informar a las compañeras sobre la presencia del alimento, su ubicación y la calidad del mismo. La obrera que encuentra el alimento deja un rastro en su vuelta al nido de modo que las compañeras puede volver hasta el lugar marcado. Especies más primitivas también necesitan del golpeteo de las antenas sobre el abdomen además de una feromona atrayente para motivar a las demás compañeras en su búsqueda por la comida recién descubierta. También existen muchas especies en las que la hormiga reclutadora emite una feromona volátil que deja una nube de olor detrás de ella, permitiendo así el mejor seguimiento de las compañeras recientemente reclutadas. Incluso existen ejemplos de especies que carecen de la capacidad de emitir feromonas de reclutamiento y se basan en el uso de señales táctiles y visuales para tal cometido.

¡Vamos chicas! Fuente
Feromonas Territoriales

Estas son usadas para marcar los territorios pertenecientes a la colonia. De esta forma las colonias evitan peleas entre sí que podrían durar varias semanas y terminar con elevadas bajas. Las colonias de Atta laevigata marcan el territorio con una glándula existente en el sistema excretor del agijón. Las obreras evitan territorios marcados por este tipo de hormonas, de forma que por este sistema les es posible habitar en terrenos con elevadas concentraciones de otros nidos. Es curioso ver como cada hormiguero presentará un olor propio para diferenciar a sus integrantes de otros hormigueros que incluso puedan ser de la misma especie.

Atta laevigata. Fuente
Pero no toda la comunicación entre hormigas funciona por mediación de procesos químicos y feromonas. La comunicación visual y sonora juegan también un papel importantísimo, llegando a ser decisivas en numerosas confrontaciones entre diferentes hormigueros.

Por ejemplo, la hormiga melera Myrmecocistus realiza rituales de danza elevando la parte trasera de su abdomen lo cual la hace parecer de mayor tamaño y de este modo recluta a más compañeras de su nido e intimida al enemigo. La colonia que logra reclutar a un mayor número de obreras para danzar es la ganadora, que pasará a conquistar a la colonia perdedora, robandole las crías, los alimentos, las obreras almacenadoras de la miel y también matando eventualmente a la reina. El sonido también resulta clave en la comunicación entre estos increíbles insectos, pero no al modo que todos podríamos pensar ya que las hormigas al no poseer tímpano no pueden detectar el sonido a través del aire, sino mediante las vibraciones. Especies de hormigas Camponotus golpean con sus antenas sobre las paredes de los nidos fabricados con hojas para avisar de los peligros inminentes.

Incluso hormigas cultivadoras del género Atta, Trachymyrmex y Acromyrmex poseen un gran aparato estridulador el cual friccionan para producir un sonido de alta frecuencia casi imperceptible por los seres humanos y de este modo, guiar las excavaciones del nido. Estos sonidos como anteriormente comenté no son percibidos por un tímpano, sino que son captados gracias a que las vibraciones las interceptan receptores existentes en las patas.

CrematogasterFuente
Sea por medios químicos o por otras vías como las visuales y sonoras, queda claro que en el mundo de las hormigas existe una comunicación muy elaborada que permite a estos pequeños animalitos vivir formando sociedades muy elaboradas de las cuales probablemente... debería aprender muchas cosas el ser humano.

Pequeños animales con una gran sociedad. Fuente

Esta entrada participa en el XXVIII Carnaval de Biología, organizado por David Ballesteros @BioBallesteros, cuyo blog anfitrión es Vida y Estrellas (Divulgación Científica).



Esta entrada participa en la XXXI Edición del Carnaval de Química, cuyo blog anfitrión es ZTFNews



3 comentarios:

  1. Es sorprendente las sofisticación que son capaces de alcanzar en sus comunicaciones estos y otros insectos

    ResponderEliminar
  2. Sin lugar a dudas Melfedor, el mundo de los insectos es increíble y si hablamos concretamente de insectos sociales más aún. Gracias por tu comentario. ¡Saludos!

    ResponderEliminar